Pereza cognitiva y redes sociales ¿cómo se relacionan?

Cuando una persona no hace el esfuerzo de pensar y aplicar el sentido crítico es más fácil que dé por ciertas informaciones falsas. Una posición que la hará más vulnerable a la manipulación que suele seguir el cauce de los grandes medios.

Todos tenemos la fabulosa habilidad para razonar. Pensamos, pero no lo hacemos bien, y en ocasiones nos dejamos llevar por la pereza cognitiva. Este sutil defecto supone, ni más ni menos, que desplazar el sentido crítico, dejar en stand by la capacidad de análisis y bajar toda barrera que pone filtros y contenciones a la mentira y a la manipulación.

Este tema es más relevante de lo que parece a simple vista. Así, algo que sabemos desde la psicología y la neurociencia es que pensar demanda una inversión cognitiva que se traduce en gasto de energía. Se activan múltiples funciones ejecutivas, tan importantes como la atención, el análisis, la síntesis, la comparación, el juicio, etc. Sin embargo, el cerebro es más perezoso de lo que podemos creer.

Este órgano prefiere ahorrar tiempo y, para ello, se deja llevar por ese piloto automático cargado de sesgos, prejuicios y de esa dejadez con la que dar por bueno todo lo que ve, lee o le cuentan. El resultado puede ser peligroso. Porque quien no piensa como debe, acepta información falsa y la trata como verdadera. El que no pone en duda nada puede ser víctima de todo…

Una de las cosas que más interesa a los expertos es comprender por qué las personas dan veracidad a la información errónea o malintencionada. La perezca cognitiva puede ser parte del problema.

¿Qué es la pereza cognitiva?

La pereza cognitiva define un enfoque mental limitado a la hora de procesar la información que recibimos. No tiene nada que ver con nuestro cociente intelectual. Es decir, podemos tener a personas muy inteligentes que, en un momento dado o en una circunstancia concreta, reducen sus recursos cognitivos. Así pues, algo que es bueno tener presente es que todos hacemos uso de esa dejadez mental.

¿De qué manera? En realidad de muchas, como es haciendo uso de los estereotipos o de los prejuicios. Es decir, lo que hace nuestro cerebro es simplificar la información que recibimos para ahorrarnos tiempo y energía. Esto se traduce en realidades muy comunes y peligrosas conocidas.

Pongamos un ejemplo. Hace unas semanas un personaje público se convirtió en viral porque en su cuenta de Twitter publicó que se necesitaban voluntarios para ir a recoger la lava del volcán de La Palma en las Islas Canarias (España). A los pocos minutos, las burlas, las críticas y los memes empezaron a pulular. Pocos fueron capaces de aplicar el sentido crítico para pensar que esa cuenta podría ser falsa…

Cuando no pensamos con detenimiento, triunfa la falsedad

Es necesario comprender por qué las personas somos susceptibles de creer en información errónea y falsa. El problema no está solo en quien perpetra el engaño o busca la manipulación de las grandes masas. En realidad, es decisivo saber qué nos hace vulnerables a todas esas trampas frecuentes y que tanto daño pueden causar.

Ahora bien que alguien nos diga, sencillamente, que “no pensamos” nos puede doler. Pero lo cierto es que no pensamos de manera correcta, nos dejamos llevar por la pereza cognitiva porque el mundo que nos envuelve -y más el de las redes sociales- es demasiado complejo. Recibimos información e imágenes nuevas casi a cada segundo. No da tiempo a procesar todo de manera meticulosa.

Por otro lado, es interesante comentar lo que descubrió un estudio realizado en la Universidad de Yale en el 2019. Ante la pregunta de por qué las personas nos creemos titulares falsos, se especuló que tal vez solo otorgamos etiqueta de verdad, creíble o plausible aquello que encaja con lo que ya pensábamos. Sin embargo, los resultados no fueron por dicha premisa…

Somos perezosos y nos cuesta mucho aplicar el razonamiento analítico venga de donde venga la información.

Preferimos preservar nuestras capacidades de pensamiento y análisis para otras tareas concretas. Cuando abrimos el móvil lo hacemos para distraernos, para descansar o divertirnos. Miramos y leemos sin pensar y esto hace que demos veracidad a realidades completamente manipuladas.

¿Cuál es la solución? El pensamiento reversible frente a la pereza cognitiva

La pereza cognitiva nos vuelve ciegos ante la evidencia y hace que triunfen las mentiras. Si bien todos contamos con cualidades para detectar ciertos peligros que hacen más probable nuestra supervivencia, la era digital también ha marcado una revolución en este sentido. Los enemigos no están físicamente a nuestro alrededor, habitan en nuestros dispositivos electrónicos.

Si deseamos hacer frente a ese pensamiento relajado, debemos activar el pensamiento reversible. Este enfoque define la capacidad que tenemos de razonar de forma bidireccional. Es decir, el razonamiento reversible nos permite manejar la información desde múltiples perspectivas. Nos ayuda también a resolver problemas desde varios enfoques sin importar lo contradictorios que resulten.

La clave está en quitarnos de encima esa dejadez, ese enfoque rígido. La pereza cognitiva es como cruzar una carretera mirando solo hacia delante, olvidando que el auténtico peligro está a ambos lados. Abramos los ojos, hagamos ese necesitado esfuerzo para evitar ser atropellados por la falsedad.

Jean Piaget definía el pensamiento reversible como un rasgo de auténtica inteligencia. Gracias a él procesamos la información desde un prisma más amplio, sin quedarnos nunca en la primera opción o en lo aparente.

 

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Andy Benavides Comunicación | CoverNews por AF themes.